Barcelona, España

Barcelona, España
Datos básicos [1]
Población: 1,6 millones de habitantes
Superficie: 102 km²
Densidad: 15,824 habitantes por km²

Una ciudad biodiversa entre bosques y el mar

Por Martí Boada Juncà, Roser Maneja Zaragoza y Pablo Knobel Guelar

Barcelona, una ciudad conocida por su histórico urbanismo de vanguardia, está situada en una llanura a lo largo de la costa mediterránea de la península ibérica. Tiene límites naturales en cada uno de sus extremos: los ríos Llobregat y Besòs hacia el suroeste y noreste, el mar Mediterráneo al sureste, y el Parque Natural de Collserola, al noroeste. Una sección de gran tamaño y boscosa del parque se extiende dentro de la propia Barcelona y es un activo importante para su diversidad biológica. La biodiversidad se ha convertido así en un elemento clave en la gestión urbana de la ciudad, que ha dado un mayor énfasis en mejorar la armonía entre los seres humanos y la naturaleza.[2]

Transformaciones urbanas continuas

A finales del siglo XIX, la ciudad de Barcelona fue creciendo lo suficiente como para conectarse directamente con pequeños pueblos de los alrededores. El Ayuntamiento decidió racionalizar y unificar el crecimiento de la ciudad, dando así lugar a la aprobación del Proyecto Jaussely en 1907. Bajo la influencia de Ebenezer Howard, el fundador británico del movimiento de la ciudad jardín, el proyecto describía la creación de un amplio sistema de parques para complementar el Parc de la Ciutadella, el único parque verde de Barcelona por aquel entonces.

Entre 1917 y 1937, el arquitecto y urbanista Nicolau Rubió i Tudurí María tuvo una gran influencia sobre el diseño de los parques urbanos de Barcelona. Sus principales ideas, inspiradas por las visiones humanistas de Howard y del arquitecto francés Léon Jaussely, incluían la simplicidad en el diseño del parque, la distribución racional de los parques de la ciudad, y la recuperación del mayor número posible de espacios abiertos. Hoy en día, el área verde total de Barcelona asciende a 36 km², en comparación con un área construida de 66 km². De esta área verde, 18 km² son de bosque, 11 km² son espacio público, y unos 7 km² de carácter privado.

Rubió y Tudurí también propuso la creación de un anillo verde semicircular alrededor de la ciudad, cerrado por el depósito de Collserola y con dos ejes laterales que coinciden con los ríos Besós y Llobregat. Imaginó la creación de unos anillos interiores concéntricos que ofrecerían diferentes tipos de espacios verdes: pequeños jardines urbanos (de 8 a 10 hectáreas, que comprenden el círculo interior); parques exteriores (que comprende el segundo círculo, más grande); y los reservorios paisajísticos (grandes extensiones de bosque que forman el último círculo, compartido con los municipios adyacentes). A finales de 1990, el ecólogo Ramón Margalef reformuló esta teoría como el cinturón verde metropolitano de Barcelona, un sistema de 3.200 km² de espacios verdes y áreas protegidas que afecta a más de 4 millones de habitantes.[3]

La Barcelona moderna refleja también las revolucionarias ideas de expansión urbana del ingeniero Ildefons Cerdà. Su plan original, que data de 1859, incluía calles de 20 metros de ancho, con edificios solo en los extremos de cada bloque, que permitía la creación de grandes espacios verdes en el centro. El plan se centró en la geometría de las calles, con el establecimiento estricto de las calles formando ángulos rectos, a excepción de unas pocas grandes diagonales. Debido a las presiones políticas y demográficas, el proyecto fue rediseñado con más edificios (y de mayor altura) en los puntos inicialmente reservados a los espacios abiertos, y con la mayor parte de la actividad industrial trasladada fuera de la ciudad.[4]

Barcelona está aún en fase de transformación, ya que crea nuevos nodos de actividad (en 2014, la Plaça de les Glòries, una plaza estratégica de la ciudad, fue completamente remodelada con el objetivo de descentralizar la ciudad y de mejorar de los espacios urbanos). La ciudad también está reconsiderando su funcionamiento urbano básico a través de esfuerzos ambiciosos, como el proyecto Supermanzanas, una serie de áreas urbanas que reflejan un nuevo modelo de transporte y espacios públicos. Yendo más allá de los criterios demográficos y geográficos tradicionales para el rediseño urbano, las supermanzanas permiten mejoras en muchos aspectos de la ciudad: movilidad, de revitalización del espacio, la biodiversidad y de mejora de verde, de cohesión social, la autosuficiencia energética, y la participación ciudadana.[5]

Biodiversidad

Se estima que la ciudad de Barcelona es el hogar de más de 2.000 especies de plantas, más de 200 especies de árboles y más de 235.000 árboles urbanos, lo que se traduce en 0,15 árboles por habitante. También es la sede de 28 especies de mamíferos, 184 especies de aves, 16 especies de reptiles, 10 especies de anfibios, 57 especies de mariposas y 4 especies de peces. En el Índice de Shannon-Weaver, un indicador convencional de la biodiversidad, Barcelona tiene una puntuación de 2,96 de 5, esto es que se sitúa en el extremo superior del nivel medio de biodiversidad.[6]

Para comprender la situación actual de la biodiversidad urbana en Barcelona es necesario reconocer el importante papel desempeñado por los dos espacios naturales más grandes y con mayor biodiversidad de la ciudad: la montaña de Montjuïc y el parque natural de Collserola. Con un calidoscopio de hábitats, estos sitios tienen un gran número de especies (1.711 taxones y 1.500 taxones, respectivamente). También están dentro de la zona de ecotono –la zona rica en especies entre la ciudad y el bosque– haciéndolos aún más biológicamente diversos.[7]

En el otro extremo del espectro del hábitat están los pequeños y aislados espacios verdes de la ciudad que carecen de conexión ecológica fluida (57 por ciento de estos sitios ocupan una superficie de menos de 1.500 metros cuadrados). En consecuencia, los corredores verdes urbanos, representados por las calles y avenidas, juegan un papel crítico en la conexión de los “nódulos de recarga”, como el parque natural de Collserola y la montaña de Montjuïc, con zonas verdes más pequeños repartidos por toda la ciudad. El sistema de corredores crea una infraestructura verde que facilita la propagación de la vida silvestre.[8]

La superficie forestal representa la mitad del área verde total de Barcelona. Que se incluya o no la porción representada por el Parque Natural de Collserola, que se extiende dentro del municipio, en el cálculo de áreas verdes por persona es importante. Si se incluye el parque, el espacio verde por habitante es de 18,1 metros cuadrados; si se excluye, el espacio verde disminuye a 6,6 metros cuadrados por habitante. Otros indicadores, como el porcentaje de copas de los árboles y el número de árboles por hectárea, también se ven afectados por la inclusión o no del parque. En términos de superficie forestal, Barcelona puede ser comparada a Boston si el Parque Natural de Collserola es incluido en las cuentas, pero es más como San Francisco o Chicago si este no es inlcuído.[9]

Gobernanza urbana verde

La gobernanza verde urbana no es nueva para Barcelona. En las dos últimas décadas, la ciudad se ha comprometido con varias iniciativas para promover la mejora de los espacios naturales. El enfoque de la ciudad en lo que respecta a la biodiversidad urbana debe entenderse como un compromiso continuo por la sostenibilidad global a través de la apreciación del medio ambiente local. Esto implica una conexión creciente entre la biodiversidad urbana y la ciudadanía, al tiempo que se garantiza la prestación de servicios de los ecosistemas, con especial atención a la promoción del bienestar de los habitantes de la ciudad.

En 2004, después de cuatro años de debates municipales entre los residentes y los representantes de las diferentes entidades de la ciudad, mediante el Compromiso Ciudadano para la Sostenibilidad (Agenda 21) se acordaron 10 objetivos generales y 10 líneas de acción para lograr una ciudad más sostenible. Un tema clave fue la biodiversidad de la ciudad. En 2008, Barcelona se adhirió al LAB (Acción Local por la Biodiversidad), un programa global que compromete a la ciudad a elaborar un plan de acción para la biodiversidad y a implementar varias iniciativas importantes en términos de biodiversidad.[11]

En 2013, el Ayuntamiento de Barcelona puso en marcha el Plan del Verde y de la Biodiversidad de Barcelona 2020, que establece las principales líneas de acción para los próximos años y esboza los retos, objetivos, y compromisos inherentes a los esfuerzos de la ciudad para mejorar sus espacios naturales y su biodiversidad. El Plan trata a la naturaleza y la biodiversidad como un todo, teniendo en cuenta las diferencias entre los espacios naturales y las relaciones entre ellos. Se evalúa el estado actual de la naturaleza y la biodiversidad en Barcelona y ofrece acciones a corto y largo plazo para mejorarla.[12]

La ciudad de Barcelona espera poder crear un entorno más resiliente y fértil que prepare la infraestructura y el metabolismo de la ciudad para los cambios globales que están están teniendo lugar o están por llegar. Entre las medidas previstas están un proyecto de corredores verdes por toda la ciudad y varios proyectos de promoción de techos y paredes verdes, así como huertos urbanos. Todos ellos están diseñados para aumentar la biomasa en la ciudad, para enriquecer la infraestructura verde existente, y para mejorar su función de hábitat.

Conectar ciudadanía y biodiversidad urbana

Una variedad de iniciativas ciudadanas tienen el objetivo de promover la naturaleza y la biodiversidad en Barcelona. Entre ellas están las siguientes:

Proyecto BioBlitzBCN. Iniciado en 2010 por el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona en colaboración con el gobierno municipal, así como de otras instituciones, el proyecto tiene como objetivo desarrollar un inventario de la biodiversidad urbana de Barcelona a través de la colaboración entre los expertos en biodiversidad y los ciudadanos en el censo de especies. Se basa en la experiencia BioBlitz, celebrada por primera vez en Washington DC en 1996 y organizado en otros 13 países desde entonces. El proyecto ha documentado un fuerte aumento de las especies animales y vegetales en Barcelona, incluido la presencia de 13 especies de hormigas diferentes en el parque de la Ciutadella (en 2010) y la primera aparición en Cataluña del insecto volador Dolichopeza hispanica en el Parc del Laberint d’Horta (en 2013).13

SOCC (Monitorización de las poblaciones de aves en Cataluña). Iniciado en 2002 por el Institut Catalá d’Ornitologia en colaboración con el gobierno catalán, el proyecto tiene como objetivo mejorar la calidad ambiental mediante el seguimiento de las especies de aves comunes de la región. El censo se lleva a cabo por voluntarios comprometidos (ornitólogos profesionales y amateurs) y está incluido en el régimen europeo de seguimiento de aves comunes, que recoge datos de 25 países. El proyecto emblemático de SOCC, el Atlas de aves nidificantes en Barcelona, se inició en 2011 y describe la distribución de todas las especies que anidan en la ciudad.14

Aula Ambiental Bosc Turull. Esta instalación municipal tiene como objetivo promover la educación ambiental, principalmente para las escuelas primarias y secundarias. A través de actividades guiadas participativos en diferentes partes de la ciudad (por ejemplo, la instalación de cajas nido en parques urbanos y la celebración del Día Mundial de las Aves), la instalación tiene como objetivo aumentar la conciencia ciudadana sobre la importancia de la conservación y el papel vital de la biodiversidad urbana.

Amics del Jardí Botànic de Barcelona. Fundada en 1993, esta asociación tiene como objetivo promover y preservar el jardín botánico de la ciudad. En los últimos años, la asociación ha organizado visitas guiadas de fin de semana que ayudan a los ciudadanos a apreciar la biodiversidad y les permiten disfrutar de varias cuestiones de interés relacionadas con el jardín botánico.

Proyecto Peregrino. Durante muchos años, el halcón peregrino anida en los edificios más altos de Barcelona. En 1973, con el cambio de la ley de caza, la especie desapareció de la ciudad. En 1999, un programa de reintroducción con el apoyo del Ayuntamiento comenzó a facilitar el regreso del halcón. El Proyecto de peregrino introdujo tres pares de halcones a la ciudad en 2005, y un cuarto par en el área metropolitana. Diez años más tarde, un par de peregrinos había criado en dos diferentes puntos de la ciudad: los acantilados de Montjuïc (lo que resultó en el nacimiento de dos polluelos) y la Torre Calatrava (dando lugar a un mínimo de otros dos polluelos).

La Fàbrica del Sol. Esta instalación, apoyada principalmente por el Departamento de Ecología Urbana del Ayuntamiento, tiene como objetivo promover la educación ambiental a través de diversos enfoques que ayudan a motivar a los estudiantes de la escuela primaria para que aprendan la importancia de la biodiversidad urbana en un contexto global, entre otros objetivos.

Martí Boada Juncà es profesor e investigador senior del ICTA-UAB y miembro del Club de Roma 

Roser Maneja Zaragoza es profesora e investigadora senior del ICTA-UAB y miembro del Club de Roma

Pablo Knobel Guelar es investigador junior del ICTA-UAB


Notas:

[1] Datos extraídos de la web del Departamento de Estadística del Ayuntamiento de Barcelona, www.bcn.cat/estadistica/. Los autores desean expresar su agradecimiento a las siguientes personas por sus aportaciones a esta Panorámica urbana: : Sito Alarcón, Teresa Casasayas, Antoni Farrero, Teresa Franquesa, Carles Llop, Jaume Marlès, Joan Nogué, Margarita Parés, Montse Rivero, Salvador Rueda, Coloma Rull, Jaume Terradas y Anna Zahonero.

[2] Martí Boada y Laia Capdevila, Barcelona: Biodiversitat Urbana (Barcelona: Ajuntament de Barcelona, 2000).

[3] N. M. Rubió i Tudurí, El problema de los espacios libres. Divulgación de su teoría y notas para su solución práctica (Barcelona: Institut d’Estudis Metropolitans de Barcelona. Ed. Alta Fulla, 1926).

[4] Martí Boada y Laia Capdevila, op. cit.

[5]Salvador Rueda, Las supermanzanas: reinventando el espacio público, Ciudades (im)propias: la tensión entre lo global y lo local (Universidad Politécnica de Valencia: Centro de investigación arte y entorno, 2010).

[6] Xavier Argimon, Estudi de la biodiversitat vegetal dels parcs i jardins de Barcelona (Barcelona: Fundació de l’enginyeria agrícola catalana. Parcs i jardins de Barcelona, Institut Municipal, 2009); J. A. Burriel Moreno, Juan José Ibàñez Martí, y Jaume Terradas, “El mapa ecológico de Barcelona: Los cambios de la ciudad en las últimas tres décadas”, Cuadernos Geográficos 39 (2006): 167-84; Jaume Puig, Daniel Renalías y David Valero, Biodiversitat floristica a Collserola. El cas dels prats d’albellatge, Diagnosi ambiental al Parc de Collserola (Barcelona: Barcelona Provincial Government, 2008), 113-121.

[7] Martí Boada et al., Diagnosi ambiental del Parc de Montjuïc. Biodiversitat (Cerdanyola del Vallès: Universitat Autònoma de Barcelona, 2004, unpublished); Guillem Boix et al., La pressió urbanística en l’àmbit del Parc de Collserola: estudi ambiental Diagnosi ambiental al Parc de Collserola (Barcelona: Barcelona Provincial Government, 2008), 147-54.

[8]Ayuntamiento de Barcelona, Green and Biodiversity Plan Barcelona 2020 (Barcelona: 2013).

[9]Ibid.;Ayuntamiento de Barcelona, Annex 2. El Verd: planejament i diagnosi (Barcelona: 2010).

[10] Ayuntamiento de Barcelona, Green and Biodiversity Plan Barcelona 2020.

[11] Ayuntamiento de Barcelona, El Compromís ciutadà per a la sostenibilitat. Agenda 21 BCN (Barcelona: 2002); Barcelona City Council, Cap a l’Agenda 21 de Barcelona: document per al debat (Barcelona: 2001); ICLEI–Local Governments for Sustainability website, http://iclei.org.

[12] Ayuntamiento de Barcelona, Green and Biodiversity Plan Barcelona 2020.

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